lunes, 29 de noviembre de 2010

LA VIDA EN LEMURIA

Cuando viví en Lemuria entendí con claridad como el hombre había evolucionado de seres espirituales. En la antigua Lemuria estábamos en cierta medida por encima de la tierra y realmente no éramos parte de ella -como moviéndonos alrededor... como seres de luz etéricos. Recuerdo avanzar a través de los grandes bosques mientras flotábamos en la Tierra, donde gradualmente aprendíamos a ser humanos. Durante ese tiempo de la era dorada en el comienzo mismo, vivíamos en armonía con la tierra y entre nosotros. Los recuerdos de entonces están fuertes en mí.

Heather Robb


Mu es a menudo llamada la cuna de la raza humana en la Tierra. Inicialmente como los recuerdos de Heather, espíritus sin cuerpo físico viajaban a Mu. Cuando adoptaron una forma sólida, los humanos prosperaron en Lemuria y, así como aumentaba el tamaño de los insectos en el clima favorable, los lemures se desarrollaron físicamente.


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Muchos Mitos y Leyendas describen a las personas de la Patria de Mu como intuitivas y sensibles, pero es imposible describir con exactitud el cabello y el color de la piel de quienes vivieron hace tanto tiempo. En los miles de años que han pasado desde que se hundió su patria, los que sobrevivieron a la destrucción se han mezclado con personas de otras islas.


La biografía de W. S. Cerve en el apéndice II da credibilidad a la información que sigue acerca de la Patria de Mu. Cerve describe un rasgo físico inusual de muchos de los habitantes de Mu. Dice que en un periodo de su historia, tuvieron una protuberancia en el centro de la frente. Aunque no era exactamente el tercer ojo, se trataba de un órgano sensorio perceptivo que, cuando la persona se aquietaba y concentraba en él, daba impresiones de larga distancia que escapaban los otros sentidos. Era especialmente valioso para percibir animales peligrosos que a veces salían al acecho de seres humanos.

El "sexto sentido" también les permitía a los habitantes de Mu comunicarse con los animales mas amistosos y transmitirse mensajes cuando estaban muy separados. Siempre que usaban el valioso órgano estaba disponible para enriquecer sus vidas, pero al ignorarlo, sus poderes lentamente disminuyeron y al final desaparecieron. Muchos creen que este "sexto sentido" o "tercer ojo" una vez estuvo conectado con la glándula pineal, que era mucho mas grande en personas de algunas culturas remotas. Hace poco los científicos han encontrado el vinculo entre la glándula pineal y el efecto de variaciones estacionales, tales como luz sobre nuestro cuerpo, y otros cambios de humor. Además de ser sensible a la luz, la glándula tiene muchas características en común con la retina de los ojos.

Cuando se concentraban en usar sus seis sentidos, los habitantes de Mu percibían algo más. Si se enfocaban en un árbol, por ejemplo, veían su tamaño y color, pero también lo percibían como un ser viviente con una relación intangible con su entorno, la naturaleza y el universo. Como resultado de su amplio conocimiento, creían en un mundo tetradimensional, y este aspecto espiritual de la vida era de vital importancia para ellos. Por la meditación y su concentración en lo espiritual, creían en la reencarnación -y que todos eran rayos de luz que inevitablemente dejarían su cuerpo físico y regresarían a la fuente de donde vinieron- . El conocimiento de que hay vida después de la muerte física fue reforzado pro el contacto cercano que tenían con sus ancestros que habitaban el otro mundo. Algunos dicen que el culto a los antepasados que predominaba hasta hace poco en China, es un remanente de las capacidades sensoriales de los lemures que hace mucho tiempo emigraron también al continente asiático.


Cuando los habitantes de Mu realizaban lo que creían que se esperaba de ellos en esta vida, podían salir de sus cuerpos y hacer la transición al mundo espiritual.

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Suelo fértil, bananas, mangos, mandioca, plátano, taro, cocos, anacardos y árbol del pan fácilmente disponibles, aseguraban que la población no tuviera que trabajar en forma ardua para suplir sus necesidades diarias. Desarrollados espiritualmente, reconocían la importancia del perdón, el amor y la paciencia en sus relaciones con todos. Durante la mayor parte de su historia no estuvieron interesados en los bienes materiales, pues sabían que sus seres queridos tenían en cuenta solo la clase de personas que en realidad eran interiormente -en otras palabras, el nivel de desarrollo de sus almas-. Considerados y amables, vivían en grupos donde cada individuo pasaba su tiempo contribuyendo con lo que mejor podía ofrecer.


Cerve dice que en la antigua Lemuria no había dinero u otra forma de remuneración por el trabajo de una persona. Los miembros de una comunidad compartían todo. Quienes disfrutaban las actividades agrícolas pasaban su tiempo cultivando, y el excedente era puesto en depósito o comerciado con lugares distantes para obtener variedad. La minería estaba disponible para quienes querían. Las artes y ciencias progresaron hasta un nivel alto debido a que individuos talentosos tenían la libertad de dedicarse a tales áreas sin preocuparse por las actividades cotidianas esenciales. Para elevar sus estados de conciencia, los lemures creaban encantadores jardines con caídas de agua y plantas exóticas que estaban ahí para contemplación y meditación.

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La capacidad que tenían para gobernar era uno de sus mayores logros. Solo se hablaba un idioma, y la educación obligatoria era el enfoque principal para todos. Como resultado del gobierno considerado e incorrupto, su civilización progreso durante miles de años, avanzando constantemente en ciencia y tecnología. Cuando desarrollaron su capacidad para viajar en las aguas oceánicas a otras tierras, se convirtieron en lideres mundiales en religión y filosofía. Muchos de ellos fueron a Atlántida, donde sus naturalezas bondadosas se mezclaron con los atlantes mas avanzados en su forma mental.


El místico austriaco Rudolph Steiner escribió que muchos lemures moraban en viviendas subterráneas. Estas casas les brindaban protección contra animales salvajes cuyos ataques eran una amenaza constante. Las viviendas subterráneas también los protegían del sol de mediodía, que los forzaba a estar en casa durante gran parte del día. Debido al ardiente calor solar, las horas temprano en la mañana y al final de la tarde eran las únicas en las que podían trabajar en campos y huertos.

Historias de antiguas viviendas subterráneas y túneles prevalecen en todo el mundo. Se dice que hace cientos de miles de años, cuando las personas preferían morar bajo la superficie, adquirieron la capacidad de construir sus grandes espacios vitales y los túneles que los conectaban. La enorme red de cavernas en el Yucatán, da un ejemplo de los extensos espacios subterráneos que la gente agrandó y ocupo durante cientos de años hasta que la acción volcánica y los terremotos se apaciguaron.

Cerve describe una de las interesantes costumbres matrimoniales de Mu, que él cree fue practicada en algunas islas del Pacifico hasta hace poco. El día del gran evento, todos se reunían en círculo frente al templo de la aldea. Los jóvenes novios que formaban pareja recibían la instrucción de quitarse del cuerpo toda la ropa y cualquier otro objeto. Ni siquiera se les permitía tener algo en sus manos. Acompañados por flautistas y tambores, los aldeanos escoltaban al hombre y la mujer desnudos hasta el límite del pueblo y les indicaban que caminaran juntos al menos cincuenta millas en el terreno desierto. Se les decía que permanecerían ahí durante dos ciclos lunares. Cuando la pareja regresaba debía tener buena salud, sin heridas de animales salvajes y vestidos con prendas protectoras hechas con pieles de animales, plumas o fibra. Si este era el caso, y cada uno de los novios testificaba que el otro lo había mantenido y protegido durante la terrible experiencia, la boda era realizada. Si regresaban separados, o estuvieron poco dispuestos a elogiar sus esfuerzos en compañía, no había casamiento y nunca se les permitía una segunda oportunidad.


Conscientes de donde provenían, los sacerdotes de Mu percibían las leyes del universo y estaba en armonía con el. Guiaban a las personas espiritualmente y les enseñaban en un lenguaje sencillo y fácil de comprender. Al igual que en Atlántida, el Sol era un foco de adoración, por ser una manifestación física de su Dios primario, el creador incomprensible. "Una imagen del Sol, o un círculo, que caracterizaba a este Dios, se convirtió en un símbolo en todo el mundo."


Los misioneros lemurianos viajaron a todas partes para diseminar sus creencias. Edgar Cayce menciona la presencia de ellos en el desierto de Gobi, Perú, Egipto, el Yucatán, y el Oeste de los Estados Unidos. Las buenas personas construyeron templos, educaron a otros y, siendo conscientes del destino final de su país, trabajaron constantemente en transmitir y conservar el conocimiento. Cuando se dieron cuenta de que no había esperanza para su amado continente, para asegurar que la Patria de Mu siempre fuera recordada, los misioneros insistieron en llevar información con ellos y ocultarla para generaciones futuras como la nuestras.

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Tablillas de piedra que el geólogo escocés William Niven descubrió en México debajo de varias capas de civilizaciones, también pueden representar los intentos que los misioneros lemurianos hicieron para preservar información del pasado cuando llegaban a otras tierras. En 1921 mientras excavaba a una profundidad de doce pies, cinco millas al Noroeste de la Ciudad de México, Niven descubrió varias tablillas esculpidas de roca volcánica con extrañas pictografías trazadas en rojo. En los años que siguieron, mientras exploraba en la vecindad cercana, a menudo a mayores profundidades, encontró más de 2000 piedras extrañas adicionales. Por la altura de la tierra sobre ellas, Niven estimo que tenían más de 12000 años y probablemente cerca de 50000.

Las antiguas piedras tienen diversas formas y a menudo figuras talladas en ellas además de una escritura desconocida. Cuando Niven no pudo encontrar un arqueólogo que descifrara las pictografías envió trazos a su amigo James Churchward quien dijo que la escritura sobre las piedras era el mismo lenguaje de las tablas de Naacal que el había visto en la India, y después de descifrarlas, reaporto que confirmaban su evidencia de los registros del Lejano Oriente.

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Cuando los habitantes de las regiones orientales de Lemuria reconocieron que era inminente un gran desastre natural, muchos abandonaron sus casas y se unieron a sus antecesores en el Perú o viajaron a la prospera colonia de mayas en Centro América. Fuentes extendidas, incluyendo un antiguo texto hindú, manuscritos chinos y japoneses, el códice Troano, y grabados sobre una tumba en Chichen Itza en el Yucatán, aluden a las dinastías de doce reyes que gobernaron los mayas durante miles de años. Conocimiento de la antigua Lemuria sobrevivió en Perú y recientemente ha salido a la superficie.


Existe la creencia de que lemures eruditos también viajaron al monte Shasta, que se eleva hasta 14162 pies en el Norte de California. Aquí usaron sonidos y vibraciones para ampliar una caverna existente y construir la ciudad subterránea de Telos, preparándose para el momento en que la patria se hundiera en el mar. Cuando llego el espantoso momento, miles de refugiados lemures pudieron buscar protección en el monte Shasta, donde quedaron tan aislados de su tierra natal, que por varias generaciones creyeron que eran los únicos habitantes de Lemuria sobrevivientes de la terrible catástrofe. Historias de luces extrañas en las montañas, visitantes poco comunes al pueblo cercano, túneles en el terreno montañoso y actividad ovni en el área, continúan reforzando la creencia de que descendientes de lemurianos aun viven en lo profundo del monte Shasta.

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